viernes, 21 de noviembre de 2008

“La formación docente: un proceso de deconstrucción-reconstrucción permanente”

“La formación docente: un proceso de deconstrucción-reconstrucción permanente”
Patricia Ludueña - Prof. Educación Física – Egresada del ISEF
“Ciudad de General Pico”
La Pampa - Argentina



Resumen
Este artículo es una síntesis de mi memoria final de la Residencia y el Proceso de Práctica, y de que manera los conocimientos construidos y reconstruidos en mi formación inicial se entrecruzaron con mis experiencias previas al ingreso al Instituto Superior de Educación Física. La cursada de espacios muy importantes como Problemáticas Sociológicas, Política y Legislación, Intervención Pedagógica, Infancia, Adolescencia, Educación Física en la Educación, como así también espacios de otras líneas que me ayudaron a interpretar e intervenir sobre la realidad -elementos que caracterizan mi etapa actual-, me brindaron la posibilidad de hacer nuevas miradas a todo aquello que traía internalizado.

Comentarios iniciales
Para elaborar este trabajo final fue indispensable recurrir a mi autobiografía o línea de vida escrita en primer año. Acudí también a otras fuentes como registros, diarios, memorias de distintos momentos que ponían de manifiesto sentimientos, puntos de vista, modos de interpretación de la realidad que vivía día a día y que fueron conformando los primeros sistemas de creencias y valores que sostienen mi pensamiento actual.
La biografía fue propuesta desde el espacio de Aproximación al Campo a través de distintos puntos sobre los cuales fui desarrollando toda mi historia escolar, motriz, institucional, hasta el ingreso al I.S.E.F. En ese momento no lograba entender el objetivo y la necesidad de deconstruir, de recuperar lo pasado y someterlo a análisis, reflexión, crítica. Por el contrario me resultó tedioso y mas aun repensar sobre eso escrito, quizás por empezar a ver que se ponían en tela de juicio ideas y experiencias que tenía interiorizadas.
Cuando ingresé a la carrera, esperaba en forma ansiosa encontrarme con lo que me gustaba y pensaba que era la Educación Física: juegos, deportes, todo lo que implicara hacer en y con el cuerpo. Nunca hubiera imaginado encontrarme con una propuesta como la presentada en dicho espacio, y en años siguientes en otros, que implicara una constante revisión de las propias experiencias. Creo que eso también fue motivo de la resistencia generada en la realización del trabajo tanto en el grupo como en mí particularmente.
La deconstrucción del proceso de formación abarca mi biografía escolar y motriz pasada, y la de los años transcurridas en el I.S.E.F. Esta me permite volver a revisar críticamente el rol docente socializado que adquirí mayormente en forma inconsciente, y a poder argumentar y fundamentar la docente que soy hoy.
A partir de todo este material abordaré situaciones importantes de mi historia que abarcan entre otras la escuela y demás instituciones educativas, el juego, el cuerpo, el género, la Educación Física, el deporte, los docentes, la relación con los otros, y dentro del I.S.E.F. trabajos desde diferentes espacios, distintos aprendizajes y reaprendizajes corporales y motrices, campamentos, comisiones de trabajo, prácticas, etc.

Mi historia personal

A continuación transcribo párrafos de la referida biografía que ejemplifican lo expresado precedentemente:
-Las experiencias extra escolares:
En mi niñez previa a la escolarización, tuve la oportunidad de jugar libremente sin tener ningún tipo de condicionamientos. Los vecinos que tenía para jugar eran todos varones, así que yo jugaba con ellos al fútbol, nos subíamos a los árboles, armábamos cabañas, huertas en los terrenos baldíos, salíamos a caminar por el barrio con la ilusión de que se transformara en alguna aventura, teníamos un gran repertorio de juegos populares y otros tantos que íbamos inventando, también me gustaba mucho jugar en la pileta.
Tuve una gran variedad de experiencias como los juegos mencionados anteriormente, las colonias de vacaciones, Bellas Artes, coro, deportes, que sin lugar a duda han marcado mi cuerpo de distintas maneras por el distinto uso o función que cumplía en cada una de ellas, llegando a elaborar una buena disponibilidad corporal y motriz. En cuanto a la práctica de deportes desde los 9 años practiqué Gimnasia Artística hasta los 17, esto sin duda fue muy importante en la construcción de mi cuerpo, aprendí sobre todo a conocerlo más, a disponer verdaderamente de él para lo que quisiera hacer. También al ser un deporte psicomotriz y con un alto requerimiento técnico los entrenamientos se basaron en repetir y repetir destrezas y ejercicios estereotipados, en la adquisición y elaboración de esquemas de acción motriz, es decir en aprendizajes motores, que en algunos casos hasta fueron perjudiciales para mi cuerpo. Creo que la práctica de este deporte llevó a que mi motricidad se "especialice" por así decirlo, en lo perceptivo y la disociación de segmentos logrando una buena ubicación espacial y temporal de mi cuerpo y cada una de sus partes, permitiéndome realizar la práctica de otros deportes psicomotrices como natación, atletismo, con bastante facilidad. La gimnasia además de aprendizajes motrices, me enseñó a darle importancia al rendimiento, las capacidades individuales, el esfuerzo personal, el triunfo y el reconocimiento social.
A los 16 años empecé básquet, era otro deporte totalmente distinto al que hacía y el cuerpo tenía otro movimiento y uso. Una de las cosas que más disfruté de esta experiencia es que entrenábamos con varones, favoreciendo así el aprendizaje y haciendo la actividad más divertida.
Hoy podría decir que el profesor no partía de situaciones problemas, sino que eran actividades fueras de contexto, repetitivas, lo que demuestra que no se tomaban nuestras experiencias previas como sujetos, por que debíamos ejecutar según lo que el profesor decía como si no fuéramos capaces de construir el conocimiento. Era una enseñanza asociacionista ya que trabajábamos por separado distintos fundamentos técnicos (entrada en bandeja, pases de pecho, de pique, distintos cambios de dirección, etc.) que luego deberían aparecer y ser empleados en el juego. Sí puedo rescatar otros aprendizajes implícitos que me dejó el básquet como el compañerismo, no darle importancia a los resultados, cosas que eran muy fomentadas por el profesor permitiéndole la participación a todos, generándose así un clima de trabajo muy lindo.

-La infancia y adolescencia en la escuela:
La entrada al Jardín de Infantes, una institución con normas propias seguramente marcó mi cuerpo, al igual que luego ocurrió con la escuela. Empecé así a estar condicionada por horarios, espacios, actividades, normas, estrategias que usaban las maestras para tenernos ocupados y poder mantener el orden, para poder controlarnos, usando para esto el premio y el castigo, haciendo que todo respondiera a recompensas y refuerzos externos, no generando motivación intrínseca. Los juegos estaban determinados según el género. Tanto en jardín como en los primeros años de la escuela, establecí con las maestras una relación de tipo parental, basada en lo emocional y afectivo. La escuela me fue reforzando la diferencia de géneros, desde la disposición de los baños, las filas separadas por sexo, los juegos, las actividades en la hora de Educación Física.
En la primaria las clases de Educación Física eran consideradas divertidas porque todos teníamos ganas de jugar (por suerte). En los primeros años hacíamos juegos con música, bolsitas, aros, pelotas, etc. luego en los años siguientes empezamos a hacer algunos deportes (voley, softbol, atletismo), sin dejar de mencionar el infaltable "matador o delegado", que era jugado solo por nenas, llegando a hacer competencias con otras escuelas. De vez en cuando jugábamos al fútbol con los varones.
Ahora puedo ver algunas cosas que no comparto con quienes estuvieron presentes en mi infancia y en mi naciente construcción corporal y motriz en la escuela,,como la práctica temprana de deportes, que podrían haberse reemplazado por más juegos siendo este el principal protagonista en la infancia, y no a través de un entrenamiento sistemático que no tenía en cuenta el grado de desarrollo y maduración, o por otro lado la inexistencia de algún tipo de intervención por parte de los profesores que transformaban la hora de Educación Física en un recreo largo. Tampoco observo que hayan tenido en cuenta la fase sensible, edad importante para sumar experiencias ya que es donde hay mayor mielinización de los axones, lo que lleva a la conducción más veloz de los impulsos nerviosos.
Durante todo el colegio secundario las clases de Educación Física fueron en contra turno y divididos por sexo. Las actividades consistían en correr alrededor de la cancha o darnos una pelota para jugar sin ningún tipo de guía. En el salón trabajábamos con colchonetas y un cajón de salto, en las que tampoco había finalidad, dirección, sino aprendizajes sueltos sin sentido. Hoy me doy cuenta que la clase de Educación Física parecía ser la única "encargada" del cuerpo, ya que el resto del día estaba orientado a lo cognitivo, donde el cuerpo no era visto como tal sino como un organismo que se estudiaba en áreas como biología, psicología.
Durante el colegio secundario tuve muchos profesores algunos fueron autoritarios, otros con actitudes paternalistas, otros se mostraban desinteresados en cumplir su tarea. La mayoría ponía énfasis en la transmisión de contenidos exigidos por las autoridades, los sujetos éramos vistos como objetos al cual se le transmitían conocimientos y valores, no se planteaban situaciones problemáticas que pudiéramos resolver nosotros solos, no se tomaban en cuenta nuestras inquietudes o necesidades. Muchas clases se transformaban en monólogos de los profesores haciendo que la comunicación tuviera una sola dirección, yo como alumna no intervenía, sólo recibía la información, que luego era devuelta en los exámenes pero de una forma repetitiva, los profesores esperaban de nosotros una única respuesta, lo que explica el porqué de tantas pruebas múltiple opción.
Mis experiencias de Educación Física en la escuela me llevan a pensar que su inclusión en el currículo escolar, era más que nada usado como un espacio de tiempo libre, descarga de trabajo en el aula, donde se jugaba o utilizaba el cuerpo de forma fraccionada, olvidando la cabeza. La Educación Física era la hora que se utilizaba para practicar actos, para hacer algún tipo de actividad extraescolar, esto demuestra el poco interés o importancia que se le daba. Jugaba, me divertía, pero creo que no aprendí mucho, más allá de una serie de juegos o actividades aisladas.
Los profesores no tenían mucha participación durante las clases, más que la explicación del juego o el acercamiento del material. Sin embargo amaba las clases de Educación Física, las esperaba con ansiedad, y la relación con los profesores era distinta a la que tenía con el resto de las maestras /os, porque estos no permitían un acercamiento sobre todo "en cuerpo".
Nunca fomentaron quienes estuvieron a cargo de mi Educación Física, que fuéramos considerados como sujetos activos, autónomos, independientes, capaces de resolver las situaciones que se nos presentaban, tomando conciencia de lo que hacíamos, sino que sobre todo nos dedicamos a reproducir prácticas culturales. En todo mi transcurso escolar mi postura como alumna fue muy pasiva esperando que el maestro portador del saber me transmitiera los conocimientos, y los captaba sin ninguna modificación, interrogantes o algún tipo de cuestionamiento, para luego en las evaluaciones demostrar que lo tenía y así aprobar.

- La formación docente en el I.S.E.F:
Las relaciones que establecí con el medio, el cuerpo, los docentes, los pares, etc. me llevaron a elegir la carrera de Profesor de Educación Física. Así es como decidí estudiar en el Sur el profesorado con orientación en alta montaña que me atraía mucho. Si bien mi paso por esta institución fue bastante corto, me sirvió para ver y tener como referencia otras posturas más tradicionales en cuanto a la formación de profesores. Hoy después de haber abordado este tema en el I.S.E.F., puedo decir que el examen de ingreso era riguroso, en todos los años se le daba mucha importancia a la enseñanza de distintos deportes en forma práctica y teórica, que en el currículo aparecían como "materias de educación física", diferenciándose de otras pedagógicas, ambientales, y de formación básica e integral. También me doy cuenta que existía una distancia entre teoría y práctica, notando esto en la disposición de los espacios, ya que el contacto con las prácticas se daba recién en el cuarto año de cursada, momento en el que ya se incorporó suficiente información para poder llevarlas a cabo. Algo similar también se visualiza con la investigación a la que se le daba poca importancia, quizá pensando que no hay conocimiento a construir dentro de la Educación Física, apareciendo solamente en un cuatrimestre de los cinco años (luego en el I.S.E.F. me daría cuenta de su importancia y lo poco fomentada que está en nuestro ámbito). Me atrevo a decir que este plan de estudio se corresponde con un modelo deductivo, donde la teoría determina la práctica, donde se va de un saber acumulado a uno aplicado. Esto demuestra que todos los sujetos en formación eran considerados iguales, el conocimiento era presentado desde afuera para todos por igual sin importar lo que uno traía, su historia y qué hacía con eso. Ahora puedo diferenciarlo claramente del plan de estudio del I.S.E.F. ya que este trata desde un principio, de construir el conocimiento a partir de la interrelación dialéctica constante entre la práctica y la teoría, incluyendo en todo momento la historia personal.
Al iniciar la carrera en el Instituto Superior de Educación Física “Ciudad de General Pico” me encontré con muchas cosas nuevas, como las observaciones realizadas en diversos ámbitos. Esa primera aproximación al campo laboral fue muy buena porque me sirvió para pensar e ir construyendo, lo que más tarde se convertiría en una importantísima herramienta de trabajo. Otra aproximación al campo la viví a través de las ayudantías. Era la primera vez que me acercaba a una situación de enseñanza aprendizaje desde "el otro lado" y no sabía bien como actuar, me parecía muy raro, surgiéndome gran cantidad de supuestos, atreviéndome a decir cosas que eran imposibles de ver, y así seguía reproduciendo el modelo que tenia internalizado de mis etapas previas al comienzo del profesorado. Este espacio inició la reflexión y mi autocrítica sobre todo lo que traía incorporado. Con la ayuda de otros espacios de la línea socio-histórica, pude ver que algunas formas de actuar internalizadas tenían que ser modificadas, preocupación que continuó latente durante mis prácticas pedagógicas (porque a pesar de manifestar algunos cambios siempre emergen internalizaciones previas muy arraigadas), producto de vivir en una sociedad con ciertas características (capitalista, materialista, machista, consumista, imperialista, dominada por los medios de masas) que nos lleva a reproducirla y adoptarla - inconscientemente y a veces no tanto-, haciéndonos creer que la forma de vida que tenemos es la única, que todo es natural y normal. Quizás por eso ahora le puedo dar otro valor a la Biografía que es poder, primero, expresar lo propio y analizarlo, y segundo correr el velo que nos impide ver otras cosas, ver la realidad con otros ojos. Así fueron tenidos en cuenta en esos espacios curriculares temas concretos como son la escuela, la educación, el cuerpo, el deporte, el género, la Educación Física, entre otros. A partir de esto pude descubrir en mi Biografía cosas que hasta el momento veía como naturales, comprendiendo actitudes, respuestas, posturas, medidas, tomadas por los que me rodearon, sobretodo en mi escolaridad. El solo hecho de poder ver todas estas cosas, me generó deseos de crecer, de cambiar.
También entendí el sentido de los laboratorios y talleres, como espacios donde uno construía, deconstruía, probaba, analizaba, transformaba, observaba, comprendía. Tal es el caso de los laboratorios de grupo y de investigación, con el que me sucedió algo similar a algunas propuestas de aproximación al campo, que como en el caso de la biografía, no lograba entender su inclusión en el currículo de nuestra carrera. Pero a través de los cuatro años me di cuenta que es una importante herramienta para revisar nuestra acción, planteando problemas y posibles soluciones a los mismos, para construir constantemente conocimiento y abandonar posturas estáticas que llevan a reproducir la tradicional educación física fuera de contexto, producto de haberla vinculado siempre con una actividad meramente práctica, carente de teorías propias que la sustentan.
Así desde primer a cuarto año se nos fueron brindando los conocimientos necesarios, hasta poder llevar a cabo una investigación y su exposición ante el público, mientras que desde otros espacios utilizábamos permanentemente la investigación para revisar nuestra acción. Las jornadas de investigación organizadas por el I.S.E.F. pusieron de manifiesto que es necesario promover la investigación en nuestra área para crear conocimiento, indagar, problematizar desde ella misma y no depender siempre de otras ciencias, ya que históricamente carecemos de tradición en la producción de conocimientos propios.
La línea de Disponibilidad corporal y motriz permitió continuar con la deconstrucción de mi historia con un enfoque orientado hacia lo motriz. Seguí enfrentándome a muchas cosas nuevas que incluyen desde la configuración de los talleres hasta los trabajos prácticos hechos. En el taller deportivo comencé a ver el deporte de otra manera, a través de una mirada crítica, en diferenciar el deporte (negocio) a jugar deportes, y así empecé a preguntarme y pensar que pasaba con el deporte en la escuela. En otros talleres descubrí prácticas, que luego entendería, formaban parte de la Educación Física, tanto como las que yo conocía, pero que nunca las había tenido en cuenta. Tal es el caso de los talleres de juego y expresión. Me costo mucho soltarme y crear movimientos, quizás al estar estereotipada por haber realizado tempranamente deportes, lo que generaba un fuerte rechazo a la practica de estas actividades.
Todos los talleres deportivos cursados me llevaron inevitablemente a comparar las propuestas de enseñanza presentadas con las que yo había vivido, continuando con la reflexión acerca de lo importante de conocer y analizar las experiencias previas de cada uno y empezar a construir desde ahí. Dejando en claro que el conocimiento no proviene totalmente desde afuera, desde otros terceros, sino que se construye desde la misma experiencia, el análisis conciente sobre lo que se está haciendo y el intercambio grupal (donde debo remarcar la importancia de haber cursado todos los talleres en forma mixta).
Los espacios que conforman la línea socio-histórica me posibilitaron conocer y entender el origen de las cosas, tanto las que perduran en el tiempo como las que han cambiado, y que me sirven para evitar la alineación y posibilitar el cambio. Partiendo de que todo tuvo un origen en determinado tiempo y contexto nos ayuda a entender porqué ciertas cosas se mantienen o no, ya que al ser construcciones sociales podrían ser de otra manera. Por ejemplo en nuestra profesión podríamos transformar la realidad en cuestiones como la legitimación de la Educación Física, los contenidos específicos de ella, el modo de percibir al sujeto que aprende, etc. La historia nos ayuda también a ver las problemáticas que tienen que ver con la identidad de la Educación Física.
El espacio de Problemáticas Educativas complementó todo lo que estaba empezando a descubrir, temas que hasta el momento no había pensado (que serían luego retomados y profundizados en otros espacios: Sociología, Política, E.F en la educación), y que al igual que Aproximación al campo y Disponibilidad corporal y motriz, ponían en tela de juicio las ideas que yo traía. Fui entonces descubriendo el porqué de determinadas situaciones. A entender que definiendo un problema, pensando en porqué ocurre, cuales son los factores que intervienen también, existían las posibilidades de solución, es decir: aprendí a problematizar.
Así es que al terminar primer año desde todos los espacios tenía una revisión de las propias experiencias y un acercamiento global, entendiendo de qué se trata, para en los años siguientes poder problematizar lo observado e intervenir sobre eso para transformarlo.
Comenzando el segundo año, integraría por primera vez una comisión de trabajo conformada por pares de distintos años de cursada. En ésta mi rol era de observadora, desde la que apoyaba e intervenía brindando información para construir el encuadre de la tarea de dar clases, situándome desde el contexto hacia el grupo de práctica e ir acercándome al momento de tener que coordinar un grupo. En los años siguientes fui asumiendo otros roles y opciones dentro del equipo, en tercer año era el practicante a cargo del grupo escolar, y en cuarto coordiné el proyecto grupal, supervisando el diseño y evaluación de dar clases. El ámbito en que desarrollé esta tarea de equipo fue en E.G.B. La primera experiencia en una comisión me ayudó a comprender la fundamentación que se nos había dado sobre la elección de este tipo de trabajo para llevar adelante las prácticas. La verdad es que me pareció algo muy bueno, más que nada el hecho de sentirnos acompañados por pares que están en la misma situación, si bien para cada uno es un desafío distinto según el rol, pero donde todos éramos importantes para el funcionamiento de la misma. El constante intercambio de experiencias, conocimientos, opiniones, discusiones hace crecer y aprender a todos.
En Infancia desde un principio vimos temas que llevaban a reflexionar sobre la Educación Física con niños, presentándonos una propuesta distinta a la que la mayoría había vivido, una propuesta que superaba a las tradicionales dándole otro valor a la infancia, a los sujetos, como protagonistas de su proceso de aprendizaje-enseñanza, a los sujetos con historia, con necesidades y a la Educación Física, verla como una práctica de intervención pedagógica que tiene en cuenta las prácticas corporales y motrices que están inmersas en la cultura propia de la infancia, y que se recontextualizan y tematizan en la escuela, considerándola así necesaria e importante para la conformación y el desarrollo de las personas. Desde esta perspectiva se plantean distintas unidades temáticas que corresponden a diferentes prácticas y que organizan el sentido de la propuesta. En cada una de ellas se tienen en cuenta los aspectos motivacionales que lleva a los niños a realizar esas prácticas, el sentido de las mismas, los contenidos a enseñar, las expectativas sobre el aprendizaje en ellos, haciendo de este modo que el aprendizaje sea más significativo, tenga sentido para el niño sobre todo dándole lugar para que construya y reconstruya conocimientos a través de situaciones jugadas, actividad primordial en la infancia.
Este espacio, sin duda, fue para mí el primero que demostró concretamente lo que veníamos observando, analizando, criticando desde primer año, dejando en claro que las experiencias durante mi escolaridad no habían tenido en cuenta muchas cosas que hubieran hecho más significativos mis aprendizajes. Obviamente al ser una propuesta totalmente nueva de plantear la educación física con niños, nos llevó a muchas preguntas, cuestionamientos sobretodo de aquellos que traían fuertemente arraigada otras formas de entenderla, pero todo lo que se presentaba desde la cátedra estaba muy fundamentado. Esto sirvió para darme cuenta de lo tradicional que había sido mi educación, y me sentí impotente al reconocer que todavía existen profesores que emplean y defienden esas posturas, sin tener en cuenta que la sociedad se transforma constantemente, y con ella las prácticas corporales, la idea de niño, y por lo tanto la Educación Física. La manera en que está planteado el espacio, con un momento que abarca todo lo necesario para entender la propuesta, y con otros destinados a ahondar en lo propio de cada unidad temática, llevan a comprenderla de manera más fácil. Para esto también valoro las ayudantías que realizamos en Mi Club (experiencia planteada de modo similar en Pico Football Club), estando más cerca de la propuesta presentada, dándonos un espacio de participación, teniendo presente en todo momento nuestras opiniones, sugerencias, preguntas. Es un espacio que valoro mucho dentro de mi formación como profesora, que me llevó a ver lo fascinante de la Educación Física, sobretodo en la escuela, único espacio que garantiza a todos una actividad motriz con objetivos educativos, donde no había logrado verme. En años siguientes esta experiencia se extendería a otros públicos, adolescentes y grupos especiales.
En cuarto tuve la oportunidad de cursar Educación Física en la Educación, que al igual que Problemáticas Sociológicas y Política y Legislación, despertó mucho interés en mí y generó nuevos y re-aprendizajes, ya que se trató de volver a mirar muchas cosas desde un lugar nuevo, producto de los cuatro años de cursada. Se trataba de abordar el objeto en su forma global, es decir a la Educación Física, recapitulando un conjunto de saberes que ya teníamos, una síntesis de todo lo visto, una revisión de la formación a través de la reflexión. De esta manera entendí cosas vistas en otros años, pude responder preguntas pendientes, y sobretodo pude contestar con mayor claridad preguntas que parecen tan fáciles (pero que no es así) como ¿qué es la Educación Física?

Comentario final
Como resultado o consecuencia de todas las experiencias, y retomando lo expresado por Rodolfo Rozengardt, me queda claro como la práctica de la Educación física, deportes y otras actividades en diferentes ámbitos fueron conformando la representación de mi cuerpo, instalándose en mí hábitos, motivos, estilos, que me llevaron a un aprendizaje corporal, es decir a reelaborar los conocimientos y sentimientos como sujeto en cuanto a las posibilidades y características de mi disponibilidad corporal [1]. Los comportamientos de mi cuerpo son resultado de inscripciones que fueron dejando en mi constitución las pautas sociales, fundando así mi identidad personal, la vivencia en distintas instituciones que formaron parte de mi socialización secundaria. En base a las experiencias que más marcaron mi cuerpo, podría decir que en todas hubo cuestiones, presiones, prohibiciones, influencias, condicionantes sociales, que me fueron construyendo e identificando de una determinada forma. En esto tuvieron que ver por ejemplo mi familia, amigos, el deporte, los medios de comunicación, la escuela.
La presencia de todo esto hizo que yo pudiera elaborar mi historia corporal, es decir elaborar una representación mental del cuerpo como resultado de la experiencia de su accionar tomando conciencia a través de la percepción y la vivencia, y de la interrelación con otras personas y objetos en un espacio y tiempo determinados. Las relaciones que establecí desde que nací hasta hoy con el medio en que me desarrollé, están determinadas por ciertos mediadores o estructuras que fui construyendo, y que moldearon mi forma de ser, dándole significados sociales a mi cuerpo, teniendo así determinados lenguajes, gestos, olores, posturas, vestimentas, etc. Seguramente seguiré construyendo mediadores a lo largo de la vida, a medida que la relación de mi cuerpo con el medio natural y social cambie.
Hoy puedo afirmar que la biografía es una excelente forma de reflexionar acerca de lo vivido, de buscar el origen del deseo de querer ser docente, y la decisión de elegir esta carrera, de cómo se fueron armando representaciones y discursos en torno a lo que determina una situación de enseñanza-aprendizaje, es decir en cuanto a ser alumno, ser docente, el conocimiento, la escuela, la Educación Física, las relaciones de poder, los distintos roles y funciones, etc.
Por eso valoro y entiendo que fue necesario, partir de las experiencias, de lo propio, para seguir construyendo, ya que si obviara mi historia personal estaría reforzando su permanencia y dejaría de lado mi identidad como sujeto en formación, impidiéndome visualizar aspectos positivos y negativos, y cómo ellos han operado en mí. De esta manera no se permitiría crear una forma de actuación más conciente, propia.
El proceso de formación en el I.S.E.F. fue muy rico, partiendo del cuestionamiento y crítica de todo lo que traía incorporado, hasta la creación de interrogantes y posturas o formas de pensar nuevas, de nuevos valores, conocimientos, aprendizajes y reaprendizajes corporales y motrices, experiencias, que me fueron conformando otra representación del rol docente, el cual empiezo a transitar y seguramente sufrirá innumerables transformaciones en su proceso de constante formación.
Tener estas experiencias tan buenas en mi formación, y poder analizarlas en forma consciente y reflexivas, juegan un papel importante en la imago2 de la formación, ya que generaron representaciones de cómo formar a mis futuros alumnos.
Me llevo la pasión que se generó en mi interior acerca de la docencia y la educación, sabiendo que en mis manos tengo la posibilidad de cambiar muchas cosas. Si bien es un trabajo desvalorizado hoy en día, yo lo considero muy importante y necesario para la sociedad, y espero que desde mi lugar como Profesora de Educación Física pueda despertar en mis alumnos la necesidad de ser sujetos críticos, reflexivos, constructivos y participativos de sus aprendizajes, como me ocurrió en mi paso por el Instituto. Me ha dejado también un mayor compromiso con la actualidad y una inquietud permanente de indagación desconocida.





[1] Formación y Profesorado. Cuerpo y Educación. Rozengardt. Rodolfo. Editorial Mimeo. 1996
2 Imago: representación elaborada en el inconsciente, constituida a partir de experiencias internalizadas.
Ricoeu